historia

El nombre de El CABACO, puede ser de una corrección prosódica  de CAVADO, forma romance del latín CAVATUS, que significa, sitio donde se han hecho excavaciones. L idea de cavado y de las excavaciones está implícita igualmente en los nombres de LAS CAVENES, que es como se designan  a las grandes zanjas, existentes en su término  y del arroyo Cavaquillo, y del río CAVIN, con "uve" como se escribían los antiguos, en cuya vera se construyó el pueblo.

En el término municipal de EL CABACO, durante la dominación romana,  los Romanos extraían el oro  que se encontraba en las entrañas de la tierra, que era llevado para el provecho de Roma, como atestigua la presencia en el lugar de una franja de grandes surcos, con dirección de Norte a Sur, desde El Zarzoso hasta los pies de la Peña de Francia. A esta franja se denomina Las Cávenes, y a los enclaves concretos se denominan de diversas maneras en las distintas zonas del término municipal como: la cavén del Infierno, de la Encina, Honda, del Barro Negro, camino del Maillo, de Pedro Teso, de la Mesita, cavén Chica, de la Fuente la Mora, de las Perdigueras, de la Junta de los Regatos y de la Talayuela, que se encuentra en la ladera de la Sierra de la Peña de Francia. El agua para su lavado era abastecido por unos canales hechos para tal menester, desde el río y las fuentes existentes en la  ladera de la Peña hasta la zona donde se estaban trabajando en las minas.

El Cabaco nació oficialmente del asentamiento en el lugar donde hoy se alza el caserío, de media docenas de familias castellanas traídas a él en el siglo XII cuando el Conde Raimundo de Borgoña por encargo de su suegro el Rey Alfonso VI, la tarea de repoblar esta zona de la provincia de Salamanca, vacía desde que se produjo en  el siglo VIII, la invasión de la Península por los Árabes. 

Con anterioridad, como supone el Padre Cesar Morán religioso Agustino y Arqueólogo hubiese habido algún acampamiento en el tiempo de los romanos, para explotar los yacimientos de manganeso en el sitio denominado las CAVENES.

  Las primeros datos cronológicos concretos que existen sobre este pueblo, datan del año 1205 durante el reinado de Alfonso IX de León, quien concedió a Miranda el Privilegio de Señoría Jurisdiccional, por el que quedaban sometidos a este pueblo, tanto los pueblos serranos como otros no tan serranos, entre los que se encontraba  El  Cabaco. 

En el año 1215 el rey Alfonso IX cedió a la villa de Miranda la aldea de El Cabaco, quedando sometidos socialmente a la condición de renteros vitalicios de viviendas, tierras, pastos y montes, que dejaron de ser suyos para ser del Concejo de Miranda, y por los cuales tenían que abonar anualmente un renta o canon a la Villa desde el siglo XIII hasta finales del siglo XIX.

A finales del siglo XIX, los pueblos de la Sierra Alta, se unieron para llevar a cabo una redención, mediante la compra directamente al Estado de la plena propiedad de sus viviendas, tierras, pastos y montes.

                                     

 

                  

    Desde el Siglo XII hasta 1784, hubo una iglesia cerca de las actuales Eras dedicada a dar culto a San Juan Bautista, patrono del pueblo. La Iglesia actual  fue construida entre los años 1550 y 1580, quedando  la otra para celebrar determinadas fiestas, entre las que se encuentran la festividad de San Juan Bautista (24 de Junio)  y la Degollación de San Juan Bautista (29 de Agosto) en 1.777, se trasladan a la nueva iglesia todos los efectos y quedando convertido en "CILLA", es decir como depósito o almacén de los frutos que se recolectaban anualmente en concepto de Diezmos y Primicias. Pero se tiene constancia de una restauración posterior,  según las inscripciones en piedras del cargadero de la ventana exterior de la sacristía (1712), en la calle (1732)  y en el arco del interior (1762). 

Además de la Iglesia de San Juan , desde tiempo inmemorial existía una capilla donde se daba culto a la imagen del Santo Cristo llamado del Humilladero,   en esta ermita se enterraban desde antiguo a los forasteros que fallecían en el término municipal y a los que fallecían de muerte violenta y sin haber recibido los últimos  Sacramentos. Después se construyó junto a la ermita el actual cementerio parroquial y desde entonces ya no se enterró a nadie dentro de la capilla. Según consta en el libro cuyo título es EL CABACO escrito por Hilario Almeida Cuesta.

                          

                                          Entrada a la Iglesia,  Escalinata  y  Torre      

Los trabajos para la realización de la torre comenzaron en el año 1.604 y tras varias interrupciones intermedias finalizó su construcción en el año 1.632. La torre  es posterior a la del resto del edificio original y fue construida por Luis Sánchez de San Martín del Castañar.

 

                                                         

                                                                  Torre de la Iglesia

Es digno de mención  ver la remodelación de la Casa Consistorial con su pasadizo,  el abastecimiento de agua, la pavimentación de las calles, la mejora en  las viviendas y  el puente romano o viejo, que se encuentra junto al molino,  que hasta los años 1960-70 hacía las funciones de moler  los cereales  para el ganado aprovechando la energía del agua del río que por medio de una rampa,  caía el agua moviendo  unas ruedas que se encontraban en la parte mas baja del molino y  a su vez hacían  mover por medio de unas ruedas dentadas con sus diferentes ejes hacían girar unas grandes piedras redondas, en la parte alta del molino, que son las que trituraban el grano que era introducido entre estas grandes piedras,  el agua  era llevada hasta el molino por un canal desde una presa que  se encontraba e a unos 200 metros río arriba. 

 

                                       

 

                                            Pradera donde se descansaba y comía, al fondo la Iglesia de Porta Coeli 

El día 3 de mayo se celebraba en la finca de El Zarzoso una romería para celebrar  "La exaltación de la Santa Cruz" a la que acudían la mayor parte de los habitantes de los pueblos de alrededor, en caballerías, carros o andando, lo primero era escuchar la Santa Misa, después de la procesión y los fuegos artificiales los asistentes se bajaban a la pradera para reponer fuerzas con la merienda que cada uno había hecho el día anterior, después de comer se celebraba una capea donde los mas valientes daban unos capotazos a las vaquillas que eran soltadas en la plaza de tientas, becerras de la ganadería de esta finca  y para finalizar esta fiesta se organizaba hasta el atardecer un baile público siendo amenizada bien con el tamborilero o  por una orquesta.  

                                         

                                        Iglesia del convento de Ntra. Sra. de Porta Coeli   

 Como complemento merece la pena visitar el Monasterio  de Franciscanas de Porta Coleli en esta finca de El Zarzoso, comunidad de monjas contemplativas, visitar la iglesia, el retablo del altar y saborear los deliciosos dulces hechos  por estas  religiosas.

P.D.  Datos obtenidos del libro con Título  EL CABACO escrito por   Hilario Almeida Cuesta.                          

 

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